Les presento a ustedes el link de mi cómic, fue una actividad muy interesante hacerlo, nunca había hecho uno, inicialmente se me hizo un poco dificil, sin embargo, éste es un recurso, útil, y al final fácil de utilizar. Mi historia es sobre "Los animales en peligro de extincion en mexico".Espero sea de su agrado...
Unad
domingo, 29 de noviembre de 2015
ESPECIES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN EN MÉXICO
ANIMALES EN PELIGRO
DE EXTINCIÓN: ¡SÁLVESE EL QUE PUEDA!
En México otro pájaro, el hermoso
carpintero imperial (Campephilus imperialis) salió de escena con menos
dramatismo, pero, como todas las pérdidas, dejó un hueco difícil de llenar. Era
el carpintero más grande del mundo, de 51 a 56 cm de largo. Los machos ostentaban
una llamativa cresta roja que terminaba en punta, mientras las hembras una
cresta negra que se curvaba hacia delante. Su último registro fue en Durango en
1956. Aunque la fecha de extinción no es tan precisa; se estima que ocurrió
entre 1946 y 1965.
Pero, no todos los casos históricos deben
anotarse en el renglón de las pérdidas. Hasta la fecha se hacen esfuerzos para
impedir que desaparezca el lobo gris americano (Canis lupus bailey), que en la
actualidad sólo existe en cautiverio. Como parte de un programa para
preservarlo creado en 1980 entre Estados Unidos y México, se pueden ubicar 200
descendientes de cuatro individuos fundadores.
Estas mismas medidas no se han
podido llevar a cabo con otros animales que se han ido para siempre del territorio
mexicano y de la Tierra – ¿al Limbo?–, como el oso gris, el periquito de
Carolina y la rata canguro de San Quintín.
LA COPIOSA BIODIVERSIDAD DE MÉXICO
México es uno de los cinco países
que pueden preciarse de una diversidad biológica abundante. Así, puede decirse
que es megadiverso, lo que significa que la superficie nacional es privilegiada
en lo referente a tipos de ecosistemas, así como al número y la variación
genética de las especies.
En la república mexicana se
encuentra 10% de las especies existentes en el planeta, de las cuales alrededor
de 50% son especies endémicas, y su existencia se limita a una determinada
zona. Lo demuestran las 1,681 especies de mamíferos, las 1,054 especies de aves
–más de las que habitan en Estados Unidos y Canadá juntas– y las 704 especies
de reptiles, 51% de ellas endémicas, por tanto cabe destacar con excepción de
Australia no hay otra región en el mundo que cuente con tantas.
En la fauna endémica se
encuentran rangos de distribución muy restringidos, limitados a una isla o a
una determinada región del país, como por ejemplo el charal tarasco (Chiostoma
charari), al cual sólo se le conoce en un pequeño lago alimentado por el
manantial La Mintzita, situado a ocho km al oeste de Morelia.
Pero la riqueza de la biodiversidad
de México no es infinita. Últimamente se ha visto muy mermada y año tras año se
puede apreciar con fotos aéreas e imágenes desde el espacio cómo desaparecen
selvas, bosques y otros tipos de vegetación nativa que ponen al borde de su
existencia a una creciente cifra de animales asociados a ella. De esta manera,
la situación se torna cada día más delicada, pero como aún no se nota tanto la
gente hace como que no ve, como que no oye, como que no siente... Pero, ¿hasta
cuándo? ¿Hasta que sea tarde?
LOS OTROS ANIMALES EN PELIGRO DE
EXTINCIÓN EN MÉXICO
Ante una realidad que ya no puede
ocultarse, el gobierno mexicano está tomando cartas en el asunto. Ya identificó
las especies o poblaciones de flora y fauna silvestre que se encuentran en las
diferentes categorías de peligro de extinción a lo largo y ancho del territorio
nacional y a partir de esta información elaboró una serie de listados para
mediante la aplicación de un método evaluar el riesgo en el que se encuentran
algunas.
Mediante la creación de leyes la
autoridad procedió a proteger a todos los “mexicanos amenazados”. La Ley
General del Equilibrio Ecológico y la Ley General de la Vida Silvestre sirven
para este propósito. Asimismo, ha definido una serie de categorías para
unificar criterios.
De acuerdo con la Norma Oficial
Mexicana, NOM-059-ECOL-2001, cuando se hace referencia al peligro de extinción
se trata de aquellas especies cuyas áreas de distribución o tamaño de sus
poblaciones en el territorio nacional han disminuido drásticamente poniendo en
riesgo su viabilidad biológica en todo su hábitat natural, debido entre otros a
factores como la destrucción o modificación drástica del hábitat,
aprovechamiento no sustentable, enfermedades o depredación.
En la NOM de 2001 se mencionan
221 animales en peligro de extinción. Entre ellos destacan 43 especies de
mamíferos, 72 de aves, 14 de reptiles, seis de anfibios, 70 de peces y 16 de
invertebrados. Cabe señalar que la lista es un intento para aproximarse a la
realidad, pues existe una revisión continua de acuerdo con un mayor y mejor
conocimiento de la flora y la fauna de México.
Respecto de las especies
endémicas en peligro de extinción, se pueden enumerar ocho de invertebrados, 62
de peces, cinco de anfibios, cinco de reptiles, 38 de aves y 17 de mamíferos,
de acuerdo con la NOM-059-SEMARNAT-2001.
CAUSAS Y POSIBLES SOLUCIONES
Si bien la civilización ha creado
el problema, es también la más indicada para impedirlo. Su intervención será
necesaria para evitar que tanto los mamíferos y las aves, como las tortugas que
se detallan a continuación, no pasen a convertirse en piezas disecadas dentro
de una vitrina de un museo de historia natural.
Entre los mamíferos en peligro de extinción
destacan:
El oso hormiguero, brazo fuerte,
chupamiel (Tamandúa mexicana), que vive en las zonas tropicales desde Michoacán
en la vertiente del Pacífico y la Huasteca potosina en la vertiente del golfo
hasta Chiapas y la península de Yucatán. Habita los bosques tropicales y
mesófilo de montaña, y los manglares.
El armadillo de cola desnuda (Cabassous
centralis), que se encuentra exclusivamente en las zonas de acahuales y
pastizales de la Selva Lacandona de Chiapas.
El multicitado jaguar (Panthera
onca), que habita en los planos costeros y en las áreas montañosas a lo largo
de ambas vertientes desde el sur de Sinaloa y el centro de Tamaulipas hacia el
sur y el sureste por el istmo de Tehuantepec hasta la península de Yucatán. Se
puede hallar en manglares, el matorral xerófilo y en los bosques tropical,
mesófilo de montaña, espinoso, y el de coníferas y encinos.
El manatí (Trichechus manatus),
que se encuentra en los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche,
Yucatán, Quintana Roo y Chiapas. Vive en ríos, arroyos, lagunas, cenotes
costeros y marinos, caletas y bahías adyacentes al mar.
El mono araña (Ateles geoffroyi),
que puede ubicarse en los bosques tropicales, selvas altas y medianas de
Veracruz, los manglares de Chiapas, en las zonas de selva baja y en los pantanos
en Yucatán.
El saraguato (Aloutta pigra), que
habita desde la península de Yucatán hasta Belice y Guatemala; vive en el
bosque tropical perennifolio, incluye selvas lluviosas, bosques de galería y
bosques mesófilos.
El mono aullador (Aloutta
palliata), que habita en México desde Los Tuxtla, en Veracruz, hasta la Sierra
de Santa Marta en Chiapas y cerca de Juchitán, Oaxaca.
El ocelote (Leopardus pardalis),
distribuido a lo largo de las planicies costeras del Pacífico y del Golfo de
México, desde el estado de Sinaloa y Tamaulipas hacia el sur, incluso en la
península de Yucatán.
El perro llanero mexicano o
perrito de la pradera (Cynomys mexicanus), una especie endémica correspondiente
a una pequeña región de valles y pastizales de la montaña ubicada entre los
límites de los estados de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas.
El teporingo (Romerolagus diazi),
correspondiente a una especie endémica sólo localizada en las laderas de las
montañas del sur y sureste del Valle de México y en el Nevado de Toluca. Habita
bosques y zacatonales subalpinos y alpinos a los 3 000 mil a 4 300 m de altura.
El tigrillo (Leopardus wiedii),
que se distribuye en las zonas costeras del Pacífico y del Golfo de México
desde Sinaloa y Tamaulipas hacia el sur y en la península de Yucatán. Se
localiza en el bosque tropical, en manglares y en el mesófilo.
La
vaquita marina (Phocoena sinus), endémica de México, vive en el Golfo de
California.
Entre las aves están el águila
arpía (Harpia harpyja), el águila cabeza blanca (Haliaeetus leucocephalus), la
grulla blanca (Grus americana), la chara garganta blanca (Cyanolyca mirabilis),
la cigüeña jabirú (Kabiru mycteria), la cotorra serrana occidental
(Rhynchopsitta pachyrhyncha), la guacamaya roja (Ara macao), la guacamaya verde
(Ara militaris), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el loro cabeza amarilla
(Amazona oratrix), el pato real (Cairina moschata), pavón (Oreophasis
derbianus) y el quetzal (Pharomachrus mocinno).
Las tortugas, por su lado, enfrentan en las
playas mexicanas todo tipo de riesgos que las llevan a la orilla de la
extinción. Entre ellas se encuentran la tortuga marina caguama (Caretta
caretta); la tortuga marina verde del Pacífico o tortuga prieta (Chelonia
agassizi); la tortuga marina verde del Atlántico o tortuga blanca (Chelonia
mydas); la tortuga almizclera chopontil (Claudius angustatus); la tortuga rivereña
centroamericana o tortuga blanca (Dermatemys mawii); la tortuga marina laúd
(Dermochelys coriasea); la tortuga marina de carey (Eretmochelys imbricata); la
galápago de Mapimí (Gopherus flavomarginatus); la tortuga marina escamosa del
Atlántico o tortuga lora (Lepidochelys kempi); y la tortuga golfina escamosa
del Pacífico (Lepidochelys olivacea).
¿POR QUÉ SE VAN?
Por desgracia, las actividades
humanas no son compatibles con la vida salvaje y son las que más amenazan a la
fauna y la flora. Los entornos se fragmentan y con ellos caen y se degradan los
ecosistemas. A la tala de árboles le sigue de inmediato un insidioso proceso de
erosión y poco después ocurre una serie de modificaciones que reducen los
bienes y los servicios ambientales, lo cual sumado propicia la extinción de los
animales residentes en la zona.
De un año a otro se derriban 600
mil has de selvas, bosques y otros tipos de vegetación nativa en México
equivalentes a la desaparición de un campo de fútbol por minuto. La mayor parte
de esta destrucción se justifica aduciendo fines económicos, como destinar
tierras a cultivos o pastizales. Se puede afirmar que estos últimos son los
enemigos declarados de los ecosistemas. También hay que agregar a la lista los
incendios.
De esta manera, tanto la
agricultura como la ganadería resultan particularmente destructivas.
Adicionalmente, los lagos y los ríos están contaminando el entorno con
sedimentos que arrastran con la fuerza de la lluvia y el viento.
A este frenesí de barbarie se
añaden las actividades ilegales, como la compraventa de animales silvestres y
la cacería furtiva. La enorme demanda de aves exóticas con fines decorativos
para residencias y hoteles ha disparado el comercio clandestino y las ha
convertido en mercancías codiciadas, por lo que su futuro es incierto, con
graves consecuencias para las poblaciones y los ecosistemas.
Es frecuente encontrar en los
periódicos notas como la siguiente, que fue tomada al azar: “El día de hoy, la
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, PROFEPA, decomisó 19 ejemplares
de fauna silvestre, algunos de ellos catalogados como ‘en peligro de
extinción’, provenientes de Oaxaca, Yucatán, Chiapas y Campeche en mercados
ambulantes de Atizapán y Nicolás Bravo, Estado de México”. Da un vistazo al
periódico y también encontrarás notas semejantes casi todos los días.
¿ES ADECUADA LA PROTECCIÓN?
Aunque la destrucción de bosques
y selvas para convertirlas en tierras de cultivo y pastizales con el fin de
satisfacer al aumento desmedido de la población no se presenta ahora más que
como un drama a punto de convertirse en una pesadilla, el gobierno mexicano, en
coordinación con instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales
realiza esfuerzos para recuperar las especies en peligro de extinción.
Ahora no sólo se investiga,
también se toman acciones concretas para controlar o erradicar los factores que
provocan los problemas que contribuyen a la disminución de las poblaciones de
estos animales. De hecho se han firmado convenios con varios países, como el de
Diversidad Biológica de 1992, del cual surgió la Comisión Nacional para el
Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).
Esta institución trabaja codo con
codo con los científicos mexicanos; fomenta la investigación, recopila los
datos producidos a lo largo de décadas por los científicos para ponerlos a
disposición del público interesado en el tema y en la difusión del
conocimiento.
La Comisión apoya la realización
de proyectos, de los cuales ya más de mil se han impulsado y de ellos más de
200 han considerado entre sus objetos de estudio alguna o varias especies en
peligro de extinción, como la salud de la vaquita, el hábitat del borrego
cimarrón, el berrendo y el puma; la preservación de la guacamaya escarlata y la
publicación del libro Las aves de México en peligro de extinción, de Gerardo
Ceballos González.
CONABIO se empeña por informar
mejor a la sociedad acerca de los riesgos que implica la desaparición de una
especie, ya que este fenómeno nunca ocurre de manera aislada. Cuando se
extingue una especie mueren con ella diez más que quizás ni siquiera están
registradas.
Otra supervisión importante la
brinda la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de
Fauna y Flora Silvestres (CITES), que intenta controlar el tráfico ilegal de
animales y plantas protegidas para evitar que las acciones no constituyan una
amenaza para su supervivencia.
ESPECIES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN,
UNA PREOCUPACIÓN COLECTIVA
Si bien es cierto que ha
aumentado el interés de la sociedad por participar en el rescate de la vida
silvestre, sólo una parte muy pequeña está consciente del tamaño del problema y
su importancia. Poco aporta que las personas de la ciudad simpaticen con los
animales del bosque y emprendan campañas y contribuciones económicas para
evitar la tala de árboles, si la dicotomía persiste y la falta de control
continúa presionando las zonas protegidas. Lo cierto es que mientras la
actividad en el campo sea incontrolable y bajo una nube de pretextos se hiera
más los espacios de la diversidad, la perspectiva es catastrófica.
La conservación de las especies
debe ser una actividad que ocupe y preocupe a todos y debe ser ahora, cuando
aún hay tiempo. Pero de una manera concertada, porque es inútil salvar una
especie mediante las sofisticadas técnicas de crío-preservación del material
genético para su futura reproducción, si los bosques, selvas o ríos donde
moraba ya no responden para sustentarla, sea porque están completamente
devastados o que el ecosistema ya no da más de sí.
Cada quien tiene mucho que
aportar porque es preciso cuidar lo que resta de la biodiversidad y mantener
los bosques y las selvas. ¿A quién sirve una tierra yerma donde la flora y la
fauna solamente quedarán como un recuerdo? Un vacío sin rugidos, cantos ni
gritos de alarma, sino un erial poblado de fantasmas.
Fuente: México desconocido http://www.mexicodesconocido.com.mx/especies-en-la-linea-de-peligro.html
sábado, 28 de noviembre de 2015
lunes, 23 de noviembre de 2015
¿Qué es ser un estudiante en línea?
En la actualidad, el uso de las
Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), nos ha transformado la forma en como interactuamos, la
manera de como aprendemos; un ejemplo es
sin duda, es la creación de escuelas virtuales, en las que podemos seguir con
nuestros estudios desde la comodidad de casa, o bien desde nuestro lugar de
trabajo
Asumimos el compromiso de somos
responsables de nuestro propio aprendizaje, pues nos convertimos en un agente
activo y autogestor del mismo.
En
la educación en línea, tenemos la oportunidad de conocer a diferentes personas,
lugares, estrategias de aprendizaje, de las cuales podremos aprender, por lo
que es muy importante que no perdamos de
vista que el aprendizaje entre pares enriquece tu propio proceso.
En el marco de referencia del
esquema es en la dirección de considerarse autodidacta aunado a poseer
cualidades de autonomía y madurez, sin embargo aun así existen interacciones
entre docentes y estudiantes cuyo fin es el aprender de manera independiente y
grupal, así pues las características que debes poseer como estudiante y
enfrentar los retos para alcanzar objetivos son
Actitud pro activa: Es la
capacidad de poseer la libertad autónoma para tomar decisiones al ritmo de aprendizaje
Compromiso con el propio aprendizaje:
Adquirir la responsabilidad de tu aprendizaje
Conciencia de las actitudes,
destrezas, habilidades y estrategias propias: Estas se desarrollan poniendo a práctica
materias para aprender a aprender generando modalidades que faciliten recepción
y análisis de la información de forma oportuna y fácil.
Actitud para trabajar en entornos
colaborativos al adentrarte en entornos de virtuales, es imprescindible
interactuar con personas con el mismo fin en común y conocer sus técnicas,
estrategias e historias para enriquecer la experiencia propia
Metas Propias: Son objetos a
establecer más allá de las asignaturas o cursos y buscar siempre alternativas
de solución
Aprendizaje autónomos y de autogestión: Debes generar destrezas
relacionadas con los procesos que implican el manejo de información
Por consiguiente se establecen
los siguientes Retos:
-Dejar atrás el aprendizaje dirigido:
ser regulador propio de los menesteres en administrar tu tiempo y capacidades.
– Evita memorizar y repetir el
conocimiento, es mejor analizarlo, procesarlo, apropiarte de él y proyectar tu
saber
– Dejar atrás entorno de competencia,
es mejor ser comunitario con el conocimiento
– Gestión y administración de
tiempo a través de una agenda de actividades para programarlas de índole
escolar, laboral, personal
– Destrezas comunicativas: esto
se da a través de las potencialidades de la lectura y escritura
Ser un alfabeto Digital: cuando
tengas que manejar información , debes identificar las necesidades, trabajar
con las fuentes, sobrellevar la sobrecarga y diferenciar la calidad , organizándola
y usarla de forma efectiva para finalmente comunicarla.
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